Plataformas propietarias.
Son plataformas por las que hay que pagar para
tener derecho a la instalación y al mantenimiento, este valor varía dependiendo
del número de usuarios. Por lo general, el pago es anual y para la renovación
del contrato de la licencia de la plataforma se debe pagar de nuevo.
Las plataformas propietarias incluyen herramientas
y aplicaciones muy completas y complejas que permiten una mayor facilidad en el
seguimiento de un curso virtual.
Plataformas de código
abierto.
Aunque el software libre no
es sinónimo de gratuidad, sino de libertad, suelen ser gratuitas. Ofrecen un
tipo especial de licencia, llamada GPL (Licencia Publica General) , que
posibilita 4 libertades a los usuarios:
1. La libertad de usar el programa con
cualquier propósito.
2. La libertad de estudiar
cómo funciona el programa y adaptarlo a las necesidades, esto es la libertad de
acceder al código fuente es una condición previa para esto.
3. La libertad de distribuir
copias del programa.
4.La libertad de mejorar el
programa y hacer públicas las mejoras a los demás, de modo que toda la
comunidad se beneficie.
Plataformas de desarrollo
propio.
Este tipo de plataformas se
diferencia de las dos anteriores no están dirigidas a su comercialización como
las comerciales ni pretende una distribución masiva a un conjunto de
organizaciones como las de software libre. Surgen en instituciones y grupos de
investigación, con el objetivo de responder a necesidades educativas concretas.